viernes, enero 05, 2007

Monte Cristi 2007 (1)

Este año durante las vacaciones de Navidad pude hacer una corta pero provechosa visita a Monte Cristi. Andaba con Dariel, Crisnel y Yazmin. Fuimos a saludar a Jenny, la cual teníamos mucho tiempo que no veíamos ni sabíamos de ella, luego que tuvo una recaída durante el año pasado.

A Jenny la vi muy bien. Se notaba un poco diferente, pero no mucho y ella y sus padres se portaron muy bien con nosotros: Jenny hizo el trabajo de guía dentro de Monte Cristi y sus padres nos invitaron a comer.

Para variar, hacía un calorcito nítido, pero la brisita de la playa suavizó un poco la temperatura. Pero este año andaba preparado: andaba en pantalones cortos, para lucir las canillas, andar más fresco y para alimentar a la fauna insectívora chupadora de sangre, también conocida como mosquitos y malles.

El viaje transcurrió sin mayores inconvenientes. Salimos de Santiago poco después de las 9:30 AM, tomamos la Estrella Sadhalá y luego la Autopista Presidente Joaquín Balaguer.

La carretera está muy buena y se llega de Santiago a Monte Cristi en menos de dos horas manejando despacio. El único inconveniente es que tiene algunos hoyos que si no los viste a tiempo, probablemente tengas que volver en taxi o en una guagua de las que van expreso. La última de esas guaguas sale a las 7:00 PM de la ciudad de San Fernando de Monte Cristi. Pero aparte de eso, el viaje es muy placentero. (A la derecha: Puerta de entrada a Villa Vásquez. A la derecha de la Puerta, el escudo un escudo que no sé si es del municipio o de la provincia).

Hay una cosa que me pareció interesante y es que los últimos "20 km" parecen mucho más largos que los previos cuarenta, a pesar de que la carretera está en buenas condiciones y hay poco tránsito. A mi me parece que los indicadores están malos y eso lo ponen para que uno crea que está casi llegando y no se desespere.

El paisaje es uno de los mayores atractivos. Se pasa de una zona verde a una desértica en el transcurso de unos cuantos kilómetros. La zona oeste de la ciudad de Santiago es un poco más seca que el promedio del Cibao Central, pero aún es lo que se diría verde. Luego se observan unos cuantos sembradíos de arroz y otros frutos, pero luego de Navarrete y el Cruce de Esperanza, casi de repente el paisaje se torna seco. Lo único que se ve son cambrones y ¡hasta cactus aparecen! ¡Y se me olvidó tomarle unas fotos! Pero, en el próximo viaje será.

La ciudad tiene mucha historia. Y nuevamente me doy cuenta que no es lo mismo ver algo así por verlo que visitarlo con alguien que te lo explique. Nuestra prestigiosa guía (Jenny) nos enseñó uno de los primeros parques que se hicieron allí. La ciudad, que comenzó como una villa, es muy antigua (1506), pero no quedan (que yo sepa) edificaciones de la época. Me imagino que después de las Devastaciones de Osorio en 1605(sí, yo también ponía atención en la clase de Historia), destruyeron todo y la zona quedó casi totalmente desierta durante varios siglos.

Las edificaciones más antiguas parecen ser como de finales del siglo XIX, aunque la mayoría de éstas no están en buenas condiciones. Se parecen mucho a la casa que pongo en esta foto (ubicada en la General López en Santiago), aunque hay más de las que tienen la galería que rodea la casa por dos lados (si está en una esquina). Casi ninguna tiene patio frontal, pero el patio trasero muchas veces es grande y con algunos árboles frutales. Pero para dar esos detalles, es mejor hablar con Blas (mi hermano) que es el que lleva registro de todo eso, aunque hay que agarrarlo de buen humor, porque si no te devuelve antes que tengas tiempo de preguntar.

En el centro de la ciudad están el parque con su famoso reloj (que está en hora y las campanas funcionan nítidamente), la Iglesia y el Colegio San José, el cual es enorme. Estuve ahí una vez en el '98 me parece, como jurado de la primera ronda de las Olimpíadas de Matemáticas de ese año.

Puedes subir a una plataforma que hay en el reloj que está a la altura de un segundo piso. No es muy alto, pero es fresco. La escalerita que llega hasta el reloj en sí está cerrada al público y parece que sólo permiten personal técnico más arriba de ahí. Aquí hay algunas fotos tomadas en esa área. Si quieres, puedes hacer click en ellas y te enlaza a una página donde hay una versión más grande de la misma foto. Una vez allí le haces un click derecho y puedes guardar la foto.




Por supuesto, la playa no se podía quedar en este viaje. Está chulísima, no nos bañamos porque el sol picaba mucho a esa hora, pero estaba mortal. Me gusta más esa que las que están en el Este de la Florida Central (Cocoa y Daytona Beach, específicamente). La arena de las playas de Monte Cristi es un poco más parda y tiene como pequeñas piedritas oscuras o algo que le hace ver como si tuviera "pinticas". Tiene el muelle y, por supuesto, el Morro. Esa montaña se ve impresionante desde la casetica que hay en el muelle. Nos queríamos tirar una foto en uno de los bancos de la caseta y quedar con el Morro a nuestras espaldas, pero uno de los socios del lugar estaba echando una pavita y nosotros somos muy decentes y no quisimos despertarlo.

Luego, nuestra amable guía nos llevó a ver el Zapato. Recuerdo que fui a verlo cuando estaba bien chiquito, en ese momento vi y dije: "¿y este viaje tan largo y esta caminata para ver esto?", pero ahora lo vi y me pareció un espectáculo impresionante. Pude tomar algunas fotos en el área que me gustan mucho. Las voy a poner aquí para que los muchachos la puedan bajar, si es que no han podido comunicarse con Yazmín o con Olga.

Para variar, mi panita y amiguita full Yazmín cogió su cuadre para la foto... y quedó muy bien. Y ya que estábamos en cuadres y fotos, Crisnel también se tiró su foto tipo portada de CD. Esa foto de Crisnel me bufió, quedó así como con aire de exploración/descubrimiento de América.



Bueno, ya por hoy concluyo este post para que no se mortifiquen mucho de la envidia los que no pudieron ir. Me estoy empatando todas esas fotos que mandaban contando cómo les fue de bien en una juntadera y yo aquí, friendo tusa. Así que cojan ahí.
En otro post voy a comentar un poco más la experiencia en sí de compartir con los muchachos, la música en vivo/serenata en el carro y la posterior visita a Wendolina y a Yazmín en el Pediátrico.

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